El CCH fue mi tercera opción, cuando vi mi resultado estaba conforme porque al final era la UNAM. Yo quede en el turno vespertino con 96 aciertos en el examen y un promedio de 8.9 de la secundaria.
A mi la verdad me importaba poco el turno pero a mi mamá le peeocupaba mucho así que solicitamos un cambio de turno.
El primer día de clases, me metí a bañar y antes de abrir la regadera mi mamá me dijo que me llamaban, me puse la bata y salí a contestar. La llamada era para informarme que ya estaba en el turno matutino y me saque mucho de onda, me dijeron que revisará la pagina del departamento de control escolar y ahí ya estaría. La revise y así era y por ello yo no fui el primer día de clases.
El segundo día estaba más nerviosa porque ya varios se habían hablado y conocido y yo era la nueva. Me puse lo que me iba a poner el día anterior y salimos temprano hacía el centro de Xochimilco para tomar el puma. Ese día conocí CCH. Me gustaba sin duda alguna, no se sentía que estuviéramos en la ciudad si no que era un espacio aparte.
Conocí a Michelle, una chica que iba en mi misma secundaria pero nunca antes habíamos hablado y me agrado mucho. También conocí a Yoselin y a Yasuri. Después un martes en química conocí a Paola y a Monse, mis amigas. Con ellas he compartido esta experiencia día a día, desde las clases, hasta las risas.
También me inscribí al taller de Danza Contemporánea y Jazz, ya que me encanta bailar. Me he presentado en el jardín del arte del colegio y en la UNAM junto con Paola.
Definitivamente yo creo que el colegio tiene sus ventajas y sus desventajas como todo, y estar aquí es una experiencia única en mi vida que no cambiaría por nada.
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